Alteraciones Conductuales

Alteraciones Conductuales | NeuroCRECER

Es habitual que el daño cerebral provoque en los pacientes cambios en su comportamiento, que en muchos casos llega a alterar la convivencia familiar. En los casos en los que el daño cerebral se presenta de manera aguda (ictus, Traumatismos craneoencefálicos, etc.,) estos cambios son fácilmente atribuibles a la enfermedad o lesión que lo ha provocado y por tanto pueden ser mejor tolerados por la familia al identificar una posible causa de los mismos.

En cambio, en otros casos, son los propios cambios conductuales los primeros signos de una posible enfermedad que todavía no ha llegado a manifestarse en su mayor plenitud (encefalitis, demencia fronto-temporal, etc.,) por lo que las personas que conviven con el paciente se muestran extrañados antes los mismos y muestran mayor dificultad para aceptar esta situación.

En ambos casos, el nivel de tensión que se suele originar ante estos cambios en el comportamiento es elevado y en caso de no gestionarse correctamente tienden a empeorar.

Cuando hablamos de las alteraciones conductuales producidas por el daño cerebral podemos encontrarnos con dos grandes tipos de trastornos. Por un lado, estarían aquellos relacionados con un aumento de la actividad del paciente (irritabilidad, agitación, inquietud, agresividad, perseveración, desinhibición, suspicacia, impulsividad, infantilismo, hipersexualidad) y por otro, aquellos en los que predomina una ausencia de respuestas motóricas, cognitivas o emocionales ante el medio que les rodea (apatía, egocentrismo, ausencia de iniciativa, aislamiento social, hiposexualidad, abandono de responsabilidades).

Tanto en un caso como en otro, la familia suele vivir con angustia estas alteraciones, ya que suponen un cambio en el comportamiento del paciente respecto a cómo venían reaccionando hasta entonces, surgiendo el temor en el familiar de que el paciente se convierta en una persona distinta a la que conocían hasta ahora.

Ante estas situaciones, si no se tiene el conocimiento necesario, se suele pensar que los pacientes se comportan así de forma voluntaria y que si no controlan su conducta es porque no quieren o porque no les importan como se sientan los demás, lo que hace aún más compleja la situación y habitualmente termina generando conflictos de mayor intensidad. Pero es fundamental entender, como solemos explicar a los familiares de nuestros pacientes, que al igual que aceptamos que cuando un paciente no puede mantenerse de pie o mover un brazo, no lo hace por molestar o por que no quiera moverlo, cuando ante determinadas situaciones se pone nervioso e incluso agresivo, cuando se muestra impaciente, cuando hace comentarios sin tener en cuenta las consecuencias, cuando  pierde hábitos sociales, o cuando no muestra interés por lo que ocurre a su alrededor, no lo hace porque no le importen las consecuencias de su conducta, sino porque en esos momentos su cerebro no le permite dar una respuesta más adecuada a la situación.

Desde el Servicio de Neuropsicología trabajamos tanto con el paciente como con los familiares para reducir las consecuencias de este tipo de comportamientos con el objetivo de que el paciente logre un mayor autocontrol y pueda desenvolverse con normalidad a nivel familiar y social.

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Alteraciones Conductuales

Rehabilitación de las alteraciones conductuales y emocionales tras daño cerebral en Sevilla

Las alteraciones conductuales más habituales que presentan los pacientes que han sufrido algún tipo de daño cerebral suelen estar relacionadas con las dificultades que estos presentan para regular y controlar las respuestas emocionales, quedando en muchas ocasiones a expensas de los estímulos presentes en el ambiente. El no poder autorregular su propia conducta hace que necesiten estar constantemente vigilados.

Entre estas alteraciones conductuales destacan la impulsividad, la desinhibición, la impaciencia, la inquietud y agitación, la irritabilidad e incluso la agresividad en los casos más graves.

A nivel emocional es frecuente observar ansiedad y la depresión. En ambos casos, la sintomatología propia de estos cuadros como, el llanto, la tristeza, la inseguridad, el miedo, la apatía, suelen observarse cuando los pacientes mejoran cognitivamente y va remitiendo la anosognosia que los ha mantenido protegido durante las primeras etapas.

El impacto que estas alteraciones tienen sobre la familia hace que en muchas ocasiones sea necesario recurrir a medicación para evitar que el paciente pueda dañarse o dañar a otras personas o bien para que la convivencia no se vuelva imposible debido a la incidencia de estas conductas que el paciente no logra controlar. Pero en la mayoría de los casos este tipo de medicación tiene efectos sobre el funcionamiento cognitivo del paciente por lo que hay que buscar otras alternativas terapéuticas que a corto, medio o a largo plazo produzcan resultados más estables y sin efectos secundarios y que logren mejorar el control conductual y el estado emocional por parte del paciente a través de la rehabilitación neuropsicológica.

Todas estas alteraciones conductuales y emocionales pueden recuperarse con tratamientos especializados de rehabilitación del daño cerebral, siendo los neuropsicólogos, los especialistas que tratan estos déficits. En NeuroCRECER, contamos con un equipo de neuropsicólogos acreditados, con amplia experiencia y excelentes resultados en la rehabilitación de las alteraciones conductuales y emocionales producidas por el daño cerebral.

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